Se nos ha permitido a la ciudadanía participar en el proceso de poner el nombre que considerábamos más adecuado para la mascota de la Expo 2008, en un proceso de participación ciudadana que hubiera sido impecable si nos hubiesen facilitado los resultados de cada una de las propuestas realizadas.
Por el contrario, se nos facilitan ocho nombres (y no seis como pone en página Web oficial de la Expo) y otra vez a votar para que resulte uno de ellos ganador en un proceso que como mínimo se puede considerar nada transparente. Creo que tenemos el derecho de saber los resultados obtenidos por cada una de las propuestas y el motivo por el que se han ampliado a ocho los nombres finalistas.
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