 | | En los últimos cuatro años, el Ejecutivo ha plantado cuatro millones de árboles anuales |
Zaragoza.- El Departamento de Medio Ambiente plantará este año cinco millones de árboles. Esta medida se enmarca en las políticas contra la desertificación que lleva a cabo el Gobierno de Aragón y que se basan en unas ambiciosas líneas de gestión forestal y del suelo, así como en la gestión sostenible del agua. En los últimos cuatro años, el Gobierno de Aragón ha plantado una media de cuatro millones de árboles anuales, para contribuir así a la disminución de los procesos erosivos de suelo.
Este martes se celebra el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, declarado el 19 de diciembre de 1994 por la Asamblea General de Naciones Unidas para sensibilizar a la opinión pública sobre la necesidad de la cooperación internacional para luchar contra la desertificación y los efectos de la sequía y respecto de la aplicación de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación.
Para luchar contra la desertificación y la sequía, el Departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón cuenta con un programa que trabaja en varias políticas: la restauración hidrológica-forestal, la mejora de la calidad de las aguas, la gestión sostenible del agua e instrumentos de sanidad forestal y restauración de la cubierta vegetal.
Estas líneas de actuación se llevan a cabo a través de la Dirección General de Gestión Forestal y del Instituto Aragonés del Agua, para dar así respuesta al problema de la desertificación, al integrar diversas medidas en el marco de la ordenación y mejora de las masas arboladas y, fundamentalmente, en términos de protección y restauración del suelo y de su cubierta vegetal mediante la reforestación protectora, así como los tratamientos silvícolas, las hidrotecnias de corrección y los trabajos de ordenación de cuencas, además de planes para un uso más eficiente del agua.
De los 4,7 millones de hectáreas de superficie aragonesa, algo más de la mitad, es decir 2,5 millones (52,4 %), corresponde a superficie forestal, y a su vez dentro de ésta existen 1,2 millones de hectáreas arboladas. De toda ésta superficie forestal, el 43% se gestiona desde el sector público, manteniéndose la superficie restante en manos de la gestión privada.
El estado general de estas masas es bastante satisfactorio pero existen ciertos procesos de degradación originados por diferentes factores. En el origen de los procesos erosivos que se desencadenan en Aragón, son destacables dos factores, uno físico-climático y el otro de tipo humano. La forma principal de erosión que afecta a nuestros suelos es la erosión hídrica, bien sea por procesos laminares, erosión subsuperficial, movimientos en masa, etc
El riesgo de convertirse en suelo árido es un fenómeno extendido en casi todo el territorio español. Los factores que explican esta situación son las pérdidas de suelo y las condiciones físico-climáticas, con alternancia de periodos húmedos y secos, precipitaciones escasas y concetradas. El aumento de la sequía también contribuye a la desertificación, teniendo en cuenta además que el 91,2 % del territorio de Aragón tiene un balance hidrológico negativo (pierde más agua por evapotranspiración que la que recibe).
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